Los intendentes y concejales de Posadas, Garupá y Candelaria trabajan en la unificación de una ordenanza, que regulará la actividad nocturna en las tres ciudades.
La intención es tener un Código de Nocturnidad unificado para el área metropolitana en el que todos los locales bailables tengan los mismos horarios de apertura y cierre y se repita la misma situación en el expendio de bebidas alcohólicas. Además, la nueva ordenanza buscará regular la música al aire libre. El año pasado los concejales posadeño empezaron a analizar la reforma de la ordenanza que rige la nocturnidad en la capital provincial, pero, luego de charlar con los concejales de las localidades vecinas y detectar que tienen los mismos problemas, resolvieron dejar de lado las reformas y empezar a elaborar nuevas ordenanzas para los tres municipios.
Además, los jóvenes de Garupá y Candelaria se trasladan a Posadas, debido a que en esas localidades no hay locales bailables habilitados y sólo hay pistas de baile.
En ese sentido, autoridades de los tres municipios ya mantuvieron una primera reunión en la que avanzaron en un primer borrador donde se plasmaron las necesidades de las tres localidades. Además, al cónclave se sumaron los miembros de la junta municipal de Encarnación, Paraguay, con el fin de unificar los criterios de control en la vecina localidad fronteriza.
Pablo Otero, integrante de Control Comunal de la Municipalidad de Posadas, explicó: “En este momento se está trabajando con las municipalidades de Garupá y Candelaria, y la idea es modificar el código de nocturnidad y hacer un Código único para el área metropolitana”.
“No queremos sacar una normativa para Posadas y que el problema se traslade a Garupá o Candelaria. Incluso se estuvo hablando con la junta de gobierno de Encarnación, porque el movimiento nocturno es el mismo para toda el área metropolitana y Encarnación. Lo que no queremos es trasladar el problema a algunas de las ciudades. La gente es la misma y la idea es no sacar una norma sólo para Posadas, sino para toda la región”, agregó.
Por su parte, José Luis Peralta, secretario de Gobierno de la Municipalidad de Garupá, indicó que “sería muy útil para la prevención tener una norma en conjunto”.
“En Garupá, de acuerdo a nuestras ordenanzas y la infraestructura, estamos trabajando muy bien, pero serviría mucho para trabajar en forma conjunta y que no tengamos diferencias en los horarios de apertura y cierre de los locales bailables y los ruidos molestos. Así, también la gente se acostumbra a eso y se unifican los criterios de convivencia para las ciudades”, sostuvo Peralta.
Garupá tiene un código de nocturnidad, pero se utiliza la Ley provincial para los controles, debido a que la ordenanza está desactualizada.
“Estamos trabajando en una mesa de trabajo buscando unificar los criterios, ya que por la cercanía tenemos los mismos problemas y es parte del plan estratégico de Posadas y Garupá”, agregó.
Garupá actualmente no tiene boliches bailables y solamente tienen pistas de baile que son El 622 y Brasas. “Esos son los que están trabajando, pero el resto no está trabajando por falta de habilitación o por falta de higiene y seguridad. Hoy la mayoría de los jóvenes va a Posadas a bailar”, explicó Peralta.
Sobre como nació la idea de unificar normas, Peralta dijo: “Estamos trabajando junto a Posadas porque nosotros también vamos a tener costanera y creemos que va a ser una zona de boliches, así que tenemos que tener las mismas normas, para realizar los controles”.
Encarnación se suma
Por su parte, el intendente de Encarnación, Juan Schmalko, dijo a El Territorio que “integrantes de la junta municipal empezaron a ir a las reuniones porque nosotros queremos unificar los criterios con Posadas, tanto de nocturnidad como de tránsito”.
“Nosotros hoy tenemos más fugas a Posadas que de Posadas a Encarnación, y es importante tener coincidencias para mejorar la convivencia entre las dos ciudades”, agregó el alcalde.
Otero, de Control Comunal de Posadas, adelantó que la idea es tener la norma lista para el verano: “Con los municipios de Garupá y Candelaria venimos trabajando desde mayo y la idea es terminar de darle forma en el segundo semestre para tenerlo listo para las vacaciones de verano”.
Zonas de conflictos
Sobre los problemas que se encuentran en los controles de nocturnidad, Otero explicó: “Lo que estamos detectando es muchas fiestas privadas en casas de familias. Cuando es así, es más complicado, porque nosotros no podemos entrar y tenemos denuncias por ruidos molestos o a la salida o entrada de los menores, y se controla en la vía pública”.
“Tuvimos muchas denuncias en los clubes Villa Urquiza y Racing, y nos reunimos con las comisiones directivas y les explicamos que ellos no están autorizados para habilitar un lugar para una fiesta. Después tenemos muchas casas particulares, sobre todo en el centro y en algunos barrios, donde se reúnen los menores”, agregó Otero.
Por su parte, Peralta reconoció que, al no tener boliches habilitados, prosperan las fiestas particulares en Garupá.
“Las fiestas privadas son el mayor problema que tenemos. Cuando hay solicitudes, se les pasa los requisitos y los pedidos de guardia de policías mínimos para evitar problemas, y si hay copeo o expendio de bebidas alcohólicas. Si hay copeo, nosotros autorizamos; si es expendio, tienen que tener autorización del Ministerio de Gobierno, pero muchos no piden permiso y ahí tenemos problemas”, indicó el funcionario de Garupá.
Una de las zonas de mayor conflicto es la nueva costanera. “Estamos realizando controles, porque al haber controles en la ruta 12, en la 105, en la entrada a Posadas donde está trabajando la gente de la Municipalidad de Posadas, por ahí evaden los lugares de control y eligen la costanera, los lugares habilitados y los lugares no habilitados para juntarse, escuchar música y tomar alcohol. A eso se le suma el problema de circular con motos sin los elementos de seguridad, sin el casco, o autos que circulan con equipos de audio que superan los decibeles permitidos”, explicó Peralta.
Las recepciones, el alcohol y los padres intolerantes
Por estos días, los padres de los alumnos que están en quinto año de las escuelas de Posadas empiezan a planificar las fiestas de recepción. Las empresas de catering tienen que luchar con los padres para hacerles entender que donde hay menores no se puede consumir alcohol.
“Hace un mes empezamos a recorrer todos los colegios para entregar una carpeta con la documentación que tienen que presentar para hacer la fiesta y una lista de empresas de catering habilitadas para que negocien la recepción y así evitar los problemas de siempre”, explicó Pablo Otero, de la Municipalidad de Posadas, y agregó que “además dejamos en claro que donde hay menores no puede haber alcohol. Así que se trabajó con información para los docentes y padres que son los que organizan”.
Por su parte, el DJ Flavio Bogado, que organiza fiestas de recepción, fue tajante: “En Posadas es imposible trabajar en recepciones, porque los padres no entienden que no tiene que haber alcohol. Yo desde el año pasado musicalizo sólo fiestas en el Interior, porque hay más tolerancia”.
El dato
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Son las pistas bailables en Garupá: El 622 y Brasas. No hay locales bailables y los jóvenes se trasladan a Posadas.
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Las ciudades que tendría el mismo código de nocturnidad: Posadas, Garupá, Candelaria y Encarnación.
Los adolescentes, sin lugar para salir a bailar
POSADAS. En esta ciudad, Garupá y Candelaria no hay lugares habilitados para que los menores puedan ir a bailar. “Por lo que hablé con los dueños de los boliches, no es rentable habilitar el boliche para los menores. Las entradas tienen que ser de bajo costo, consumen poco y gastan más en seguridad de los menores, ya que los chicos provocan disturbios”, explicó Pablo Otero de la Municipalidad de Posadas.
Por su parte, Fabián Negrete, de Divinamente, explicó: “No tenemos nada armado para menores. Tendría que haber un lugar, un boliche que trabaje sólo para menores; antes había, estaba Copacabana, que era para menores, pero cerró porque no le daban los números”.
“No hay una reglamentación para los chicos menores de 18 años y la responsabilidad no es compartida con los padres. Ahora mismo hay menores que andan con documentos truchos y los padres no son sancionados”, agregó.
Hablan los chicos
¿Qué hace un adolescente por la noche? ¿Dónde y cómo elige divertirse? ¿Existen lugares en Posadas? ¿Qué piensan del Código de Nocturnidad? El Territorio dialogó con adolescentes posadeños y les hizo estas preguntas. En general, contestaron que en la ciudad no tienen espacios de recreación nocturna, que por las noches se juntan en alguna casa o en las fiestas de quince, y que el código de nocturnidad no impide que los menores de edad beban alcohol.
Además, aseguraron que ante la falta de espacios para compartir entre amigos, los adolescentes ingresan a los boliches de Posadas a pesar de la norma que prohíbe la entrada a los menores de 18 años. La mayoría utiliza algún DNI prestado o falso, y en el interior del local pueden consumir alcohol.
“No hay lugares para salir a la noche. Antes íbamos a Copacabana, pero ahora lo único que hacen los chicos es juntarse en alguna casa. Creo que el código de nocturnidad no sirve de nada, igual se puede consumir alcohol”, comentó Belén, de 17 años.
Adrián tiene 13 años y cursa el primer año. Según contó, con su grupo de amigos se juntan los fines de semana a jugar a la Play Station. “Estaría bueno que tengamos matiné o algún lugar para nosotros. En algunos cumpleaños de quince podemos tomar alcohol”.
En Oberá, fiestas clandestinas preocupan a las autoridades
OBERÁ (corresponsalía). “Se debe empezar a poner límites porque estos hechos se repiten todos los fines de semana. Los padres tienen su cuota de responsabilidad y entre todos debemos buscar las soluciones”, opinó la jueza de Paz, Malena Brodsky, ante la proliferación de fiestas privadas con presencia de menores y venta de alcohol en esta localidad. Se trata de una problemática preocupa a las autoridades comunales y a la Policía, ya que ante las restricciones que plantea el Código de Nocturnidad, muchos padres autorizan a sus hijos a organizar eventos en sus casas.
La situación se repite los fines de semana y evidencia limitaciones en la aplicación de la Ley, ya que la legislación vigente regula la nocturnidad en espacios públicos y no en el ámbito privado.
Por ello, autoridades de la Unidad Regional II de Policía se reunieron con integrantes del Concejo Deliberante y solicitaron la posibilidad de ajustar la ordenanza para posibilitar un mejor control. La jueza de Paz reconoció que “estas fiestas se organizan en forma clandestina, por lo que la Policía no sabe adónde ir ni hay posibilidad de que el juez ordene un allanamiento” antes de tener conocimiento con el hecho consumado.
El fin de semana pasado personal del Comando Radioeléctrico acudió al llamado de una madre de 14 años que denunció que su hija se hallaba en una fiesta organizada en un domicilio. La Policía acompañó a la mujer hasta el lugar y constató la presencia de menores en el lugar.
“Había infinidad de menores de 14, 15, 16 años, y padres que aparecían a cualquier hora a buscar a sus hijos, lo que demuestra que tenían conocimiento de que sus hijos estaban en esa fiesta”, indicó Brodsky.
Reincidentes
En este caso valoró la actitud de la madre de la nena de 14 años que acudió a la Policía ante la sospecha de que su hija se hallaba en el lugar. Al respecto, la jueza señaló que “no fue la primera vez que se hace una fiesta en ese domicilio, lo que marca una especie de comercialización en cuanto a la fiesta, más allá de que el dueño de casa dijo que era su cumpleaños”.
En el procedimiento la Policía constató que hubo una fila de entre 40 y 50 personas para entrar y “lo hacían con un ticket, lo que demuestra que compraron la entrada”, agregó Brodsky, al tiempo que agregó: “Se comprobó el expendio de bebidas alcohólicas”.
Entre las alternativas para combatir esta práctica consideró la posibilidad de reactivar las matinés en los boliches para que puedan asistir los menores.
Por su parte, el presidente del Concejo Deliberante, Daniel Behler, hizo hincapié en la responsabilidad de los padres y alertó sobre qué tipo de eventos se convocan a través de las redes sociales.
“La Policía hace un seguimiento y se hace presente en las casas cuando detecta una fiesta de estas, no obstante eso no logran eliminar estas prácticas. Y es muy grave que los padres presten sus casas para que se realicen estos eventos”, subrayó.