(Corresponsalía). Cansados de los hechos delictivos, vecinos del barrio Villa Svea I conformaron un foro de seguridad y un mapa del delito para prevenir situaciones y colaborar con el trabajo de las fuerzas de seguridad.
Paralelamente, ayer presentaron notas ante la Municipalidad y la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (Celo) solicitando mejoras en el alumbrado público de las calles de la populosa barriada obereña.
Según estadísticas, en los últimos dos meses se registraron 15 robos en la zona, una cifra que alarma. Por ello, los habitantes del barrio comenzaron a reunirse en la Escuela 84, institución que también padeció hechos delictivos, y luego de tres encuentros conformaron el foro de seguridad.
Los vecinos destacaron el apoyo de la Policía en el asesoramiento de acciones para la prevención el delito, aunque reclamaron más compromiso de la comuna y la Celo, instituciones que no asistieron a las reuniones anteriores por el tema de la inseguridad.
“Hay zonas que concentran la mayor cantidad de delitos”, señalan en las nota, y detallan el sector que incluye Picada Sarmiento, avenidas De los Inmigrantes, Pincen y calle Bragado.
Por ello, instan a “incrementar, en forma urgente y prioritaria, la iluminación de nuestro barrio, lo que permitiría aumentar el nivel de seguridad de las numerosas familias”.
Según los vecinos, desde la Policía admitieron la problemática e instaron a la población a unirse en acciones solidarias para prevenir hechos delictivos.
“En la actualidad temen inclusive hacer la denuncia, porque al conocer los acusados la identidad del denunciante, los amenazan a ellos o sus familiares”, indicaron solicitando la reserva de la identidad.
Y agregaron: “Más del 50 por ciento de los hechos son cometidos por menores, que no son de la zona, donde la ingesta de alcohol y otras sustancias son elementos comunes”.
Caso testigo
Temerosos por la inseguridad que azota al barrio, Mirta Vollmer (40) y sus hijos se ven obligados a dormir con machete y cuchillo en mano. La mujer y sus cuatro chicos residen en Villa Svea I, detrás de la Escuela 84.
“Así no se puede vivir más, en el barrio hay muchos robos y no se puede dejar la casa sola. Yo crío sola a mis hijos y vivimos con mucho miedo, por eso duermo con un machete al lado de la cama y mi hijo mayor, con un cuchillo”, relató Vollmer.
Incluso, no descartó comprar un arma de fuego para defender a su familia. “Tengo tres varones y una nena. Mis hijos son mi vida, y si tengo que comprar un revólver para defenderlos, lo voy hacer. Pero no creo que eso sea la solución, las autoridades deben darnos una respuesta”, reconoció.
“Somos una familia humilde y que nos roben una bicicleta, como ya pasó, es todo un problema. Ni pensar si le pasa algo a mis hijos”, argumentó. Una situación similar ocurre en Villa Kindgreen, donde los vecinos se reunieron con autoridades policiales para reclamar diferentes aspectos que hacen a la seguridad pública.
Los vecinos relataron sus padecimientos por los reiterados robos y hechos de violencia, que van desde cobro de peaje hasta violaciones. Otro aspecto clave pasa por la limpieza de los terrenos, ya que en el barrio hay varias manzanas de monte que muchas veces son usadas como “aguantaderos” de los delincuentes.