Carlitos, siempre Carlitos

Lunes 20 de agosto de 2012

Por cómo se dieron las cosas, por las adversidades que se presentaron durante todo el fin de semana y por la garra que le puso, Carlitos Okulovich no olvidará nunca la final que protagonizó ayer en la Clase 3, en la cual finalizó tercero.
En un domingo que jugó a llover y que terminó con sol y calor, el obereño, de muy mala primera serie, hizo las cosas perfectas en la final, que lo encontró largando último en la previa a las 19 vueltas.
Es que, con su Fluence, que funcionó bien siempre que la pista estuvo seca y que penó con el agua, fue avanzando a gran ritmo, con un promedio de dos sobrepasos por vuelta. Sin dudas, muchos se lamentaron por la mala fortuna en las clasificaciones y el posterior abandono en la batería.

Adelante, Luis Estivill (Lancer) largó desde la pole tras ganar la primera serie y, luego de que Marcelo Bugliotti (Focus 5p) haya liderado gran parte de la final, se quedó con la gloria en el Autódromo Rosamonte.
Segundo, aguantando y aprovechando otros contratiempos, terminó Bosio, el único sobreviviente del Vittal G Racing Car, ya que sus compañeros Yannantuoni y Carducci no llegaron a la bandera a cuadros.
Claudio Viana, protagonista del sábado, empezó muy mal la jornada de ayer. Largó adelante en la segunda batería, pero Ignacio Char (León) fue más astuto y en la largada tomó el “1”. Viana, quizás falto de experiencia y con ganas de volver a lo más alto, lo buscó y a la curva 0 ingresaron juntos, pero el local se pasó y cuando retornó a la pista quedó octavo. En la final fue más de lo mismo y el piloto de Puerto Iguazú terminó sobre las gomas.
Crispín Beitia, que fue de 10º a sexto en la primera serie, encontró en la final el rendimiento del Seat León y se mantuvo siempre expectante en la pista. Cuando el tiempo de la final se terminó, el misionero cruzó 13º la línea final.

 

El domingo de Okulovich
La segunda batería no fue lo esperado; el piloto obereño partió séptimo y, sin poder realizar sobrepasos con piso mojado, se resignó ante la salida del Auto de Seguridad.
Cuando se relargó la serie, el piloto de Fluence buscó la posición de Pisandelli, pero su motor dijo basta y quedó el bajadón del puente.
En la final se vio al mejor Okulovich en los 4370 metros posadeños. Se vio a un piloto capaz, hambriento y conciente de que su gente se estaba quedando sin alegrías.
En la previa a la segunda final del día, lo único que reinaba en el autódromo era eso, las ilusiones por ver alguna proeza. Y como siempre, Carlitos cumplió con la consigna, dando además grandes muestras de sus capacidades.
Las primeras vueltas fueron determinantes para el obereño, que en dos giros avanzó del 40º al 23º lugar. Ese panorama es el que se brindó a todo el público misionero, el Fluence pudo y quiso avanzar. El misionero supo y avanzó.
La final no pudo entregar otra forma de terminar, el Auto de Seguridad salió faltando pocos minutos para que se completen los 40 pautados y con el local como 4º de la competencia. Ya era histórico, pero el fierrero siempre quiere más y, con el cartel con sólo el 1 (faltaba un minuto), el Auto de Seguridad apagó sus luces y habría otro giro. Allí llegó el desborde y en ese instante Okulovich sobrepasó a Moriatis para ser el tercero de la gran final, detrás de Estivill, justo ganador y de Bosio, que se llevó el mérito de esperar tranquilo en el cuarto lugar, hasta que Bugliotti dejó de formar parte de la final.

 

 

De menor, sólo la cilindrada

La Clase 2 también brindó una final a pura chapa. Entre Cagnolo, Bagnera y Fontana armaron una definición apasionante. Atrás, Badaracco avanzó de último a noveno y Koch abandonó

 

POSADAS. Los déjà vu existen y eso podría haber quedado demostrado en la final de la Clase 2 de ayer. No por resultados, ni mucho menos por grandes remontadas como la de Diego Pérez (de 26º a 1º en 2011), sino por el factor climático. Allí hubo reales coincidencias, el tiempo cambió por minutos, volvió a ser soleado y terminó con llovizna durante las 16 vueltas de la final.
Carlos Cagnolo (Corsa) fue quien marcó el ritmo en la competencia, luego de sobrepasar al más rápido del sábado Iván Arbusti (Clío), que no soportó la presión y tuvo que refugiarse en el tercer puesto hasta que, en la última curva, retornó a la segunda posición, por detrás de Cagnolo y por delante de Bagnera, quien corre con el Clio de Badaracco en 2011.
Y justamente Badaracco fue quien se llevó las miradas en una peleada competencia. Primero por haber largado atrás y por compartir gran parte de la final con Juan Pablo Koch (Clío), pero luego por encontrar el buen andar de su unidad y avanzar de último a noveno.
No fue fácil, porque a pesar del buen resultado, Badaracco sabe que debe trabajar y replantearse varias cuestiones a futuro. Su campeonato no es el esperado y lo de ayer fue un empujón, que todos esperamos sea el definitivo.
En la final, el posadeño debió partir 25º, pero no pudo con su mal presente y el Clio no arrancó en la grilla, por lo tanto, la vuelta previa lo tuvo en la última posición, misma hasta la largada.
Cuando la definición se puso en marcha y conociendo bien el circuito, Badaracco encontró siempre la forma de avanzar y lo hizo dejando atrás a pilotos de renombre en la categoría.
Fue Jerónimo Teti, fue el líder Chapur, fue Matías Machuca, todos víctimas de sobrepasos del local, que tras un fin de semana malo, se llevó una sonrisa y borró parte de la tristeza que lo invadía en la previa.
Alejandro Basterra, debutante en la división, también pudo retirarse con felicidad. Su primera carrera lo posicionó 17º en una final tranquila.
Quien no pudo sonreír fue Juampy Koch, que no pudo terminar la final y mucho menos lograr lo que vino a buscar.
El piloto de Leandro N. Alem fue un firme candidato el sábado hasta la rotura de su motor, pero ayer, con los contratiempos ya conocidos, el panorama terminó siendo aún peor.
Avanzando siempre detrás de Badaracco, Koch salió ileso de varias situaciones conflictivas en una clásica final de la Clase 2, que siempre entrega mucha chapa, toques y también abandonos.
La quinta fue la vencida y allí, en el bajadón del puente, terminó en la tierra por un toque de carrera.
Sin dudas fue una mala noticia para el misionero, que a Posadas arribó con ánimos de volver a ser el líder de la categoría menor, pero que de la capital misionera se fue con dos puestos menos.
No todas fueron pálidas si se tiene en cuenta que sólo Bagnera sumó en la final y lo pasó en el campeonato. Facundo Chapur no pudo conseguir puntos y sólo algunos sumó Ever Franetovich, que terminó abandonando la final (si terminaba entre los diez era único líder).
De igual manera, las ilusiones de ser protagonistas están tan intactas como cuando llegaron a Posadas.
En el calendario se vienen grandes posibilidades para el de Leandro N. Alem. En lo inmediato deberá revalidar condiciones en La Plata, donde ya ganó este año. Luego se vendrá Alta Gracia y posteriormente Oberá, una tierra que conoce como propia.

 

 

Dos sensaciones  tras las vueltas

“Me tiré por adentro pisando el piano para tratar de pasar lo más lejos posible, pero la ligamos de arriba, veníamos
avanzando con varios golpes de por medio, a este no pudimos escapar y cerramos un fin de semana donde se dio
todo mal por lo cual tenemos que replantearnos un montón de cuestiones para la próxima fecha en La Plata. Ahora nos
alejamos un poco de la disputa por el campeonato, pero tenemos que volver a estar bien adelante en los resultados desde la próxima fecha para no perdernos de la pelea ahí arriba”
Juan Pablo Koch
Misionero en la Clase 2.


“Veníamos complicados desde hace seis fechas. Nos habíamos replanteado una nueva etapa con otro equipo, pero evidentemente hoy (por ayer) el auto funcionó bien como por arte de magia. No sé si alguien lo tocó, pero era una máquina con la cual se podía avanzar muchos lugares más, a medida que pasaban las vueltas, o por lo menos se perfilaba a ser competitivo.
Ahora volvemos a replantearnos la situación y veremos qué hacemos después de la carrera de La Plata. Vamos a hablar bien las cosas con el preparador, como dos personas grandes, antes de decidir directamente cambiar de escuadra”
Tulio Badaracco
Misionero en la Clase 2.

 

 

Podio inesperado y bien disfrutado
Nadie supo cómo, sólo el propio Okulovich sabía la forma en la que consiguió su tercer puesto en el cierre de la séptima fecha


POSADAS. No importó el agua, tampoco que los misioneros hayan entregado una previa para el olvido. La llegada del Turismo Nacional a Posadas igual fue bien retribuida por la gente local.
Es que, con lluvia de a ratos, la entrada a boxes y, en menor medida la isla, mostró a los misioneros con el clásico humo de  asados y también desbordados de alegría cuando las cosas se dieron a favor, tanto en la Clase 2 como en la 3.
No para todos los corredores locales fue un fin de semana bueno, pero cuando Badaracco cruzó 9º después de haber demostrado grandes sobrepasos en la final de la división menor, los espectadores tuvieron su primera gota de alegría.
Hubo un aumento acentuado con la gran final de la Clase 3 y con lo inolvidable que resultará la carrera de Okulovich.
Tras llegar a la grilla luego de haber sido tercero, el obereño recibió el festejo de sus fanáticos, que invadieron todos los sectores de la pista.
“El objetivo de la carrera era irnos de acá con el podio pero se nos hacía muy difícil. Tenemos la suerte de que las veces que corrí acá me fue bien y se siente muchísimo el cariño y el apoyo de la gente”, expresó Okulovich luego del desborde de alegría que soportó por parte de los asistentes al podio.
“No me esperaban en el podio pero salió todo muy redondo y estamos acá. Tuve un auto espectacular y de haber tenido dos o tres vueltas más podría haber peleado en la punta. Salieron bien todas las maniobras y es por conocer bien el circuito, sé dónde exigirme, donde acelerar, donde frenar y estoy agarrándole el ritmo al Fluence. Tengo un gran auto y desde la primera vuelta supe que tenía que buscar la carrera, sin importar el lugar desde donde largué”, detalló.
“En 6 o 7 carreras este auto ya tiene cuatro podios y la victoria va a llegar. Hasta ahora está costando, pero vamos por el buen camino”, concluyó.
En una conferencia eternamente interrumpida por los espectadores, Luis Estivill y Ezequiel Bosio terminaron siendo partícipes del festejo local, que fue merecido y bien logrado.